En Chetumal se está haciendo un videojuego que baja al inframundo maya. Se llama Xibalbá: El Descenso, lo desarrolla ULYZONE++, el estudio chetumaleño del mismo equipo que desarrolla chetumaltours.com, y está inspirado en las leyendas de la península y en las zonas arqueológicas que visitamos todos los días con nuestros viajeros.

Un pescador de Calderitas y el agujero azul de la bahía
El protagonista es Jacinto, un pescador de jaibas de Calderitas. Una tarde su atarraya se atora en Taam Ja’, el agujero azul de la bahía de Chetumal, y lo que sale del agua no es pescado: es un cilindro de jade que lo arrastra a Xibalbá. Para volver tiene que bajar diez niveles del inframundo.

En el juego, los túneles bajo el agua de Taam Ja’ conectan la bahía con los cenotes de nueve sitios arqueológicos reales del sur de Quintana Roo y Campeche. En cada uno, Jacinto resuelve un acertijo inspirado en la arquitectura del lugar y, al llegar, se desbloquea una fotografía real del sitio. Es la «Red de Expediciones».
Los nueve sitios del juego y cómo visitarlos
Oxtankah · Bahía de Chetumal

En el juego: Criptas frente al mar: el jugador alinea espejos de agua salobre para llevar la luz del sol hasta la cripta.
En la vida real: A unos minutos de Calderitas, entre la selva y la bahía. La tradición la relaciona con Gonzalo Guerrero y Zazil Há, padres de los primeros mestizos, y conserva una capilla abierta del siglo XVI levantada con piedra de los edificios mayas.
Ichkabal · Selva de Bacalar

En el juego: Una acrópolis megalítica donde hay que equilibrar contrapesos de saskab para levantar una compuerta.
En la vida real: Uno de los sitios más antiguos y monumentales de la península, con basamentos enormes del periodo preclásico, hoy abierto al público.
Dzibanché y Kinichná · Morocoy, Othón P. Blanco

En el juego: En el Templo de los Cautivos se descifran los peldaños con los glifos de la dinastía Kaan, la Serpiente.
En la vida real: Dzibanché fue sede de la poderosa dinastía Kaanul antes de su traslado a Calakmul. Muy cerca está la acrópolis de Kinichná, «la casa del Sol», con su escalinata entre chakás de corteza roja.
Kohunlich · Carretera Chetumal–Escárcega

En el juego: En el Templo de los Mascarones, el jugador gira discos de piedra para que el sol ilumine los rostros de K’inich Ajaw.
En la vida real: Famosa por sus mascarones de estuco de más de dos metros, que todavía conservan restos de su pintura roja original.
Chacchoben · Región de los Lagos, rumbo a Mahahual

En el juego: Basamentos de esquinas redondeadas donde hay que guiar el agua de lluvia empujando rodillos de piedra hasta los canales.
En la vida real: Un centro de intercambio y peregrinación entre la costa del Caribe y tierra adentro, rodeado de selva y palmas.
Becán · Corredor Río Bec, Campeche

En el juego: Una fortaleza con foso: hay que bajar puentes levadizos y sobrevivir a las emboscadas en sus túneles.
En la vida real: Es una de las pocas ciudades mayas amuralladas, rodeada por un foso artificial de casi dos kilómetros.
Xpujil · Estructura I, Río Bec

En el juego: Tres torres con cresterías caladas: el jugador calibra prismas para unir la luz de las tres.
En la vida real: Sus torres tienen escaleras «fingidas», tan empinadas que nadie podía subirlas: son puro adorno y el sello del estilo Río Bec.
Chicanná · Estructura II, Campeche

En el juego: Hay que entrar por las fauces del Monstruo de la Tierra, esquivar sus colmillos de estuco y dejar las ofrendas de Venus.
En la vida real: Su fachada es una enorme boca abierta: la entrada al vientre de la tierra, una de las portadas más impresionantes del sureste.
Balamkú · Reserva de la Biósfera de Calakmul

En el juego: En la galería del Friso del Universo hay que armonizar los cuatro pebeteros de los rumbos del mundo.
En la vida real: Guarda un friso de estuco policromo de casi 17 metros con reyes sentados sobre monstruos de la tierra. Está en la ruta hacia Calakmul.
Leyendas y herbolaria de la región
El juego también recoge historias que se cuentan en los pueblos del sur: la Xtabay al pie de la ceiba, el Huay Chivo en el monte, los aluxes que cuidan la milpa y la leyenda de Kinich y Tizic, dos hermanos que pelearon a muerte por la misma mujer. De la tumba de uno nació el chechén, cuya savia quema la piel, y de la del otro el chacá, que la alivia y siempre crece cerca. En el juego, los golpes de Tizic queman y el elixir de chacá cura.

En nuestras excursiones a la selva del sur, especialmente rumbo a Dzibanché y Kinichná, vas a ver chakás de corteza roja, y tu guía te puede contar la misma historia.
¿Cuándo sale?
Xibalbá: El Descenso está en desarrollo para PC y llegará a Steam. En la página del juego puedes ver capturas y videos, y dejar tus comentarios.

Las mecánicas descritas son del videojuego. Para visitar los sitios, respeta los horarios y las reglas del INAH.
